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:: Gacetilla de Prensa Nº 02

Entrevista al Lic. Carlos Vassallo: "Esquema de Financiamiento de la Atención de la Salud en la Argentina"


Lic. Carlos Vassallo, Vicepresidente II de la AES Argentina

“Hace mucho que el sistema de Salud vive un proceso de caída del financiamiento, con una dispersión importante de sus fuentes. El financiamiento es una de las funciones claves que tienen los sistemas de salud. Es allí donde uno puede evaluar su mayor o menor equidad, dado que establecer quién y cómo se financia constituye una definición que no está exenta de la forma en que está distribuido el poder en una sociedad en un momento determinado. En el caso de la Argentina, el financiamiento y la administración de los recursos de Salud, fueron motivo de disputas entre dos “bloques” uno más vinculado a un modelo más cercano a un sistema público de salud (al estilo Inglaterra) y otro, en cambio, más relacionado con el sistema de seguridad social bismarkiano (alemán). Hoy nos encontramos con la paradoja de tener una gran cantidad de población sin cobertura de salud y al mismo tiempo una sociedad que de diversas maneras destina una importante cantidad de recursos para que la misma funcione. Algo está pasando en la forma de distribución de esos recursos, así como en la financiación y asignación de los mismos. Esto es lo que nos interesa que los distintos actores discutan sobre la eficacia con la cual está funcionando el sector”, reflexiona el Lic. Carlos Vassallo, Vicepresidente de la AES y disertante en las Jornadas Nacionales e Internacionales de Economía de la Salud que se desarrollarán los días 22 y 23 de abril en el Sheraton Hotel de Pilar.

El tema que abordará el Lic. Vassallo en el encuentro organizado por la Asociación de Economía de la Salud será el de “Actualización del esquema de financiamiento de la atención de la Salud en la Argentina”. El punto del que parte para analizar la situación es “el encasillamiento con que funcionan el sector público, la Seguridad Social y el sector privado, este esquema de grupos cerrados, está en las antípodas de lo que una democracia social debe promover, la incorporación de los ciudadanos a un esquema de derechos sociales básicos, entre ellos el acceso igualitario a la salud”. “Lo que sucedió en los sistemas democráticos más avanzados y maduros (como por ejemplo las democracias de los países del sur de Europa fue que avanzaron con diferentes resultados, hacia un sistema integrado de Salud. Hoy el debate pasa más por un enfoque cercano a la nueva economía institucional, dado que la economía de la Salud ya ha generado diferentes estudios y avances que demuestran cómo determinados sistemas son más eficaces, mas equitativos que otros, más accesibles, permiten organizar mejor, con menores costos de transacción y cómo en cambio existen otros sistemas que podemos denominar mixtos, más fragmentados, que aumentan los niveles de desigualdad en el acceso. Esto ya está mostrado por la teoría económica, en sus estudios sobre la distribución del gasto sanitario y el acceso. Entonces uno tiene que tratar de mirar por qué el sistema argentino no cambia. Si ya hay una fórmula hacia dónde avanzar, qué es lo que impide hacerlo”. Allí comienza a contar las “reglas de juego” (los incentivos) que tiene este sector en particular.

“Por otra parte, existe necesidad de mayor financiamiento en el sector, es una presión constante dado el envejecimiento de la población enfermedades reemergentes por la pobreza, las innovaciones tecnológicas, etc. Salud en este sentido ha perdido espacio a nivel presupuestario respecto a otras funciones del estado y es necesario repensar en que se debe concentrar el Ministerio de Salud de la Nación para pensar la futura gobernabilidad del sector. La oferta pública se ha visto desbordada por el problema de desocupación que tiene la Argentina, informalidad en el trabajo, etc., que hizo que gran parte de la población haya buscado atención en el hospital. Esto generó una descompensación importante entre el histórico nivel de inversión en ese sector y la demanda prestacional. Sin embargo, es cierto también que dentro del sector público es más fácil pedir mayor cantidad de recursos que ponerse de acuerdo y ver cómo racionalizar algún servicio, cómo hay servicios que se pueden complementarse y articularse, cómo existen áreas donde los hospitales y los centros de salud deben trabajar conjuntamente, más integrados en el marco de una verdadera red de salud”. Ante esta situación, el Lic. Vassallo advierte: “Imaginemos cómo sería la situación si se piensa en articular el sector público con la Seguridad Social y ni qué hablar cuando se piensa en la articulación de prestadores públicos y privados en las provincias, en donde nadie quiere sentarse a estudiar la posibilidad de tener de hacer una cosa nueva, diferente a lo que se está haciendo porque hoy existe una sobreoferta. Esta oferta responde a un tipo de demanda de salud determinada, que era la de mediados de los años ’50. Hoy las cosas han cambiado: se necesita invertir mucho más en hospitales de día, no se requieren tantas camas. Hay que pensar en servicios para la Tercera Edad, cómo enfrentar nuevas enfermedades. La argentina es una sociedad que está envejeciendo y éste es un problema serio. Se debe pensar también en la existencia de áreas de investigación y desarrollo que las tiene que desarrollar el Estado porque sino no lo hace nadie (ejemplo enfermedades huérfanas y banco de células). También se debería pensar en procesos de regionalización. Es decir, hay temas prioritarios que necesitarían no sólo definiciones políticas claras, sino también voluntad de los actores y sobre todo ordenar los incentivos de una manera diferente a la cual están siendo distribuidos ahora, porque en muchos casos los incentivos juegan en contra de la posibilidad de integrar estos niveles”.

El sistema de Salud a través de la lente del neoinstitucionalismo

El Lic. Vassallo, analiza el escenario del sector Salud a través de una mirada “neoinstitucionalista”, según su definición, a fin de “tratar de desentrañar cuáles son los incentivos que existen dentro del sistema para que las cosas no cambien”. “Esta es una corriente de pensamiento que intenta traer la microeconomía la realidad, esto es reconocer las limitaciones y comportamientos del hombre, que es el centro de todo proceso de cambio que se quiera abordar. La falta de adaptación a la realidad, hace que muchas veces se propongan esquemas teóricos que no se condicen con la ideología y pensamiento dominante en una sociedad, en determinado momento. Tiene que haber una sintonía entre ambos. Detrás del diseño político están las ideologías y detrás están los distintos incentivos que cada sociedad articula entre sí. En eso creo que debemos trabajar fuertemente. Creo que los incentivos están muy distorsionados y están jugando a favor de mantener un sistema muy fraccionado, cada uno hace su juego, sigue teniendo su quinta para “organizar la salud”. Es necesario construir una capacidad de gobierno fuerte del sector que permita cambiar las lógicas individuales por una más vinculada al bienestar general. Este sistema está muy alejado de lo que debería ser una salud accesible para todos. En nuestro país cada uno tiene la salud que se puede pagar”.

Fuentes de recursos

“Si la Argentina pusiera dinero de Rentas Generales para financiar la Seguridad Social, significaría que nos estaríamos sacando la careta de la hipocresía. Nosotros tenemos más del 50% de la población sin cobertura de salud, sin acceso a vacunación, a programas de promoción y se solicita que el estado tape los desequilibrios de un sistema como la seguridad social. “Desde el punto de vista del financiamiento de la Seguridad Social, ha estado mejorando la recaudación en los últimos meses. Este año, el PAMI va a tener 3.300 millones, un ingreso superior a los 3100 millones de pesos presupuestados para el año 2004 Habría que ver cómo lograr una mejor asignación de recursos en el sector de la Seguridad Social. Yo creo que es tiempo también de que algunas Obras Sociales salgan del sector y permitan armar pooles de riesgos más viables de gerenciar”.

Con respecto a la forma de financiamiento que debería adoptar un sistema que tuviera articulados a los sectores público y privado, el Lic. Vassallo afirma: “Ahora se va a dar un ingreso importante de recursos a partir de un crédito que está otorgando el Banco Mundial, destinado a financiar el Seguro materno infantil. En este tipo de seguros públicos se contempla un esquema de articulación público-privada en el cual el privado podría cubrir algunos roles. Esta sería una prueba piloto, porque en realidad en las experiencias provinciales los modelos han sido distintos. En el caso de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, el segundo nivel está a cargo del sector público porque la presencia de los hospitales es importante. En tanto que para el caso de los medicamentos y la atención ambulatoria, se contrata al sector privado. Se les paga una cápita y ése es el esquema de seguro que armó el gobierno. En cambio, en la provincia de Santa Fe, el esquema de seguro estuvo mucho más asentado en los prestadores públicos. Incluso en la atención ambulatoria, realizándose las prestaciones en las postas sanitarias. La única integración privada que hay, se planteó en el caso de las farmacias, que firmaron un convenio para dispensar medicamentos a los beneficiarios del seguro de salud”. Es evidente la dificultad de establecer un seguro único de salud a nivel nacional dadas las diferencias que existen entre las distintas realidades sanitarias del país. “En el caso de pensarse en un seguro federal de salud, éste debería crearse a través de un proyecto de ley marco que dé mucha libertad a cada provincia para poder establecer cada una un sistema de articulación, ya que en algunas hay un sector privado mucho más desarrollado que el sector público y hay otras regiones donde el sector público está más desarrollado que el privado. Incluso hay provincias en las que la Obra Social provincial debería ser el gran seguro y hay otras donde tendría que ser el Ministerio de Salud el que logre armar la cobertura”. Pero, seguramente la clave para el funcionamiento de este sistema integrado será su continuidad en el tiempo.

Coparticipación

También la forma en que se distribuyan los fondos entre las provincias será fundamental para definir el éxito o fracaso del desarrollo de un seguro a nivel nacional. “Ahora estamos en presencia de un debate interesante respecto del mecanismo por el cual se van a distribuir los recursos coparticipables”, indica el Lic. Vassallo. “Y sobre todo –agrega-, la discusión sobre cuál va a ser la reforma fiscal que se tiene que realizar. Estamos conviviendo con un IVA muy alto si se quiere dinamizar el consumo. Y por otra parte, hay impuestos distorsivos como el que grava los débitos y créditos bancarios. A esto se deben sumar las retenciones que aportan casi 10.000 millones de pesos para el año que viene, entonces estamos en presencia de una estructura fiscal que hay que revisar”.

“En el caso de la Seguridad Social, cuyo financiamiento está vinculado a la política laboral, creo que los aportes y contribuciones no se pueden seguir incrementando. Hemos llegado a un punto en el que si siguen aumentando, se corren serios riesgos de perder niveles de competitividad que Argentina necesita para insertarse en el mundo. Por eso hay que hacer más eficiente la utilización de los recursos que hoy están ingresando a la Seguridad Social”.


Agradecemos la difusión de esta información
Para entrevistar al Lic. Vassallo: Tel 011-1541462410

Contacto de Prensa
Andrea Joseph
Tel. 011-4502-4990 / 1556155454